Historia de Vinos o Vinos con Historia

DEHESA DE LO CANÓNIGOS
Por Pedro Marban

Historia de vinos o vinos con historia

De la mano de Pedro Alvarado, enólogo de la bodega Ballester Hermanos, presentaron una cata de cuatro de sus vinos seleccionados para la ocasión, los hermanos Iván y Belén Sanz, herederos y actuales conductores de la bodega Dehesa de los Canónigos.

Pedro Alvarado con Belen e Ivan Sanz

Pedro Alvarado con Belen e Ivan Sanz

Ubicada a orillas del río Duero, la finca de 600 hectáreas dedica unas 60 a sus viñedos en las que habitan variedades de Tinto Fino, Cabernet Sauvignon, Merlot y Albillo, y reúne un conjunto de pequeñas edificaciones, entre las que destaca el atractivo de un palomar del siglo XIX restaurado, que alberga más de 1,000 aves, y una capilla de la misma época también rehabilitada, alrededor de un caserón en el que vive don Luis Sanz, propietario y padre de Iván y Belén, junto a su familia.

Dehesa de los Canónigos fue la primera finca en la repoblación del Duero a mediados del siglo XIX, con vides de Borgoña, a manos de los monjes bajo el mandato del tercer Abad de Santa María de Balbuena. En 1931 fue comprada por los abuelos de Iván y Belén, Idelfonso y Vicenta y a principios de los 80 pasó a manos de Luis, padre de los actuales conductores de la empresa familiar. Tanto su historia como la de sus vinos han ubicado a Dehesa de los Canónigos en una de las joyas del enoturismo en la zona de Pesquera del Duero, en Valladolid.

La cata

Vinos Dehesa

Vinos Dehesa

Nos reunimos en una degustación que incluyó almuerzo en el restaurante Capital, del Chef José Enrique, en el edificio City View en Guaynabo. Luego de contar, alegremente, que hacían gestiones para quedarse un día más en Puerto Rico, contagiados por el buen clima y el ambiente de nuestras playas, fuera de agenda y camino a Panamá, Iván Sanz sintetizó el desarrollo de los viñedos y Belén estuvo a cargo de la introducción de los vinos a catar.

Una picadera con chicharrones de camarón, bolitas de queso y empanadillas de carne de cordero de chef José Enrique, fueron el marco de apertura a la degustación de los vinos.

Camarones al Ajillo

Camarones al Ajillo

Un Dehesa de los Canónigos cosecha 2009, 88% tinto fino y 12% Cabernet Sauvignon, con 15 meses en barrica de roble americano, y el Dehesa de los Canónigos Selección Especial 2006, 88% tinto fino y 12% Cabernet Sauvignon, con 18 meses en barrica de roble americano tostado medio, grano fino, de uno a dos años de edad, abrieron la degustación.

Sobre el primero, Belén destacó que la añada 2009 fue excelente, que no causó problemas y logró este vino, que le dio la razón y percibimos con buena persistencia en nariz, intensos y profundos matices en boca, y una extensa, afrutada permanencia en el post gusto, que con el correr de los minutos en copa abierta afianzó su excelente nivel. Muy buen vino para tomarlo sin acompañantes, y también, altamente recomendable para acompañar cortes de carnes de res.

El Selección Especial 2006, envolvente en nariz, suave en boca al principio y un cálido post gusto, fue logrando un equilibrio más profundo al paso del tiempo para destacar los aromas frutales que descansan en su interior. Un vino agradable, con notas correctas al final de la prueba en paladar. Probablemente con una guarda de un año y servido decantado, lo favorecerá.

El almuerzo a elección entre pez espada con ensalada, camarones al ajillo con chorizo y mofongo de yuca, ensalada tropical, o filete miñón sobre arroz manpostea’o, de excelente nivel según las opiniones de cada “elector”, abrió camino a la segunda parte de la degustación de los vinos Dehesa.

Ensalada Tropical

Ensalada Tropical


Filete Mignon y Arroz Mamposteao

Filete Mignon y Arroz Mamposteao

El Dehesa de los Canónigos Reserva 2006, 85% tempranillo, 12% Cabernet Sauvignon y 3% Albillo, con 24 meses de roble americano y 4 meses de ese lapso en roble francés, resulto en otro vino de alta calidad y excelentes matices que van desde un aroma perfumado en nariz, profundo, hasta un notable equilibrio en boca, consistente, con cierto matiz chocolatoso, y un
post- gusto extenso, amable, grato a los sentidos. Otro vino excelente de la marca, también muy recomendable.

Finalmente, el Dehesa de los Canónigos Reserva 2005, 85% Tempranillo, 12% Cabernet Sauvignon y 3% Albillo, con 24 meses en roble americano tostado medio-alto, de uno y dos años de edad, resultó profundo en nariz, entre picante y afrutado en boca, pero con notable equilibrio posterior, y un post gusto largo, persistente, que también consigue su lugar entre los vinos presentados.

Degustación equilibrada, bastante pareja en los logros obtenidos por cada vino, con dos de ellos, Dehesa de los Canónigos cosecha 2009 y Dehesa de los Canónigos Reserva 2006, como los más acabados y exquisitos de la muestra.

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